HERIDAS
Una herida es la interrupción de la continuidad de los tejidos como consecuencia de la agresión por la energía mecánica. Habitualmente se aplica el término a las producidas en la piel y en planos subyacentes. Hay muchos tipos y formas según la repercusión o las consecuencias funcionales, dependiendo de la intensidad y características de la agresión mecánica y de la zona del cuerpo afectada.
Las dos complicaciones que pueden conllevar las heridas son la pérdida de sangre (hemorragia) y la infección.
Son muchos los tipos de heridas que podemos encontrarnos y como ya hemos visto, se desarrollan en función a distintos agentes y circunstancias. A continuación, hacemos un pequeño repaso sobre las heridas más comunes que podemos encontrarnos.
Las abrasiones
Las abrasiones que son heridas superficiales más o menos extensas y que están producidas por el roce o aplastamiento. Suelen infectarse con facilidad, aunque la infección en sí, no tendrá repercusiones graves.
Laceraciones o desgarros
Laceraciones o desgarros son aquellas heridas que se producen como consecuencia de un estiramiento excesivo del tejido. Pueden tener distintas formas: lineales, rectas, curvas o quebradas. Suelen desarrollarse en las zonas de piel sobre hueso o con escasas capas de tejidos interpuestos.
heridas contusas
Las heridas contusas son un tipo en el que la fuerza del impacto se transmite a través de la piel, hacia los planos subyacentes. Los vasos sanguíneos por debajo de la piel se rompen con facilidad. La hemorragia producida no puede abrirse camino al exterior y la sangre se colecciona en los espacios o tejidos subcutáneos.
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